Susana Parejas

Periodista – Editora

El gran payaso, Victorino Luján

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El clown es el único argentino que forma parte de “Corteo”, el espectáculo del Cirque du Soleil. Sus años en el circo, los afectos y la búsqueda de mirar las cosas desde varios puntos de vista.

Por Susana Parejas Fotos: Gentileza Cirque Du Soleil

 Sí alguna maestra de la escuela donde estudiaba lo ve sobre el escenario del Cirque Du Soleil, no va a poder creerlo. “Me daba mucha vergüenza, era muy vergonzoso, recuerdo sólo haber actuado en dos o tres actos en la escuela primaria”, reconoce Victorino Luján (46), el único argentino que forma parte del espectáculo “Corteo” de la compañía canadiense, que muy pronto llegará al país.   Seguramente, sus maestras se asombrarán con la transformación que le dio el tiempo, de aquel escolar tímido a este clown que viaja por el mundo y hace reír a millones de personas. “Corteo” se presentó en más de 55 ciudades de 12 países y ya la vieron más de siete millones de espectadores.

“Somos 60 artistas de aproximadamente de 18 países del mundo y con los técnicos y los que trabajan en la parte burocrática, seremos unos 140 personas los que se van desplazando. A eso hay que agregarle el personal local. Se vive un clima muy cordial en el trabajo, hay una buena relación entre todos”, explica el clown sobre este circo moderno andante.

Tan gigante como el espectáculo en el que actúa, Victorino asegura que no disminuyeron con el correr de los años los 2.08 metros que ostenta de altura por “genética familiar”. Su estatura le puso el nombre a su personaje “El Payaso Gigante”. También fue su altura la que marcó que dos productores,  que estaban reclutando gente para la compañía, se fijarán en él.  Victorino, nombre heredado de su abuelo paterno, había ido a ver una obra de clowns, la casualidad, o causalidad, hizo que los productores estuvieran allí. Victorino terminó realizando una audición. Era 1998. Pero, no todo fue rápido, la paciencia se hizo necesaria. En el 2000, volvió a audicionar, “ya sabemos de lo que sos capaz, no hace falta que hagas nada más”, le dijeron. Otra vez a esperar. Mientras tanto hacía trabajos esporádicos en tele y teatro y estudiaba canto. Y como había estudiado para masajista, daba masajes para mantenerse entre algunos trabajos de actuación. La historia se repitió un par de veces, hasta que en 2005,  cuando ya pensaba que no lo iban a llamar, aparecieron las palabras que tanto estaba esperando: “¿Estás disponible para viajar a Montreal?”.   Y allí se fue con el poco inglés (el idioma oficial de la compañía) que sabía y dejando sus afectos a miles de kilómetros, pero con la seguridad de que estaba cumpliendo el sueño de su vida. Desde hace 9 años que está en “Corteo”, desde hace ese tiempo que se sienta frente al espejo y tarda unos 20 minutos en maquillarse y hace miles de veces que se calza los dos trajes que usa en la obra. “Llegué en Febrero de 2005 en la última etapa del proceso de creación del espectáculo. El estreno fue una experiencia muy fuerte, todos los estrenos mundiales de cada espectáculo se dan en Montreal. Y fue una experiencia muy, muy intensa, porque estábamos ahí a flor de piel con las ganas de mostrar lo que teníamos”, recuerda. Su clown es el mejor amigo de El Payaso Muerto. Aunque es sólo un cantante de ópera amateur, el Payaso Gigante se cree un gran artista de fama internacional. 

-¿Con qué se va a encontrar el espectador en Corteo?

-Se va encontrar con un espectáculo que comienza y termina con un funeral de un payaso, con un espectáculo que cuenta una historia muy humana, que se aproxima mucho al público y logra obtener la complicidad con él.  Y, obviamente, con todo lo tradicional que tiene el Cirque du Soleil, todo el despliegue artístico, técnico, acrobático, de vestuario de todo lo que está al servicio del espectáculo, con todas esas cosas se va a encontrar.

-¿Qué  diferencia hay entre este y los otros espectáculos que vinieron a Buenos Aires?

– La única diferencia es que es un espectáculo un poco más humano, más abstracto, tratando de llegar más cercano al público.

-¿Tenías idea de ser clown cuando empezaste a estudiar teatro?

-Yo me acuerdo de haber dicho en alguna de las clases de teatro que hice que una de las figuras favoritas que yo tenía y me gustaba la forma en que actuaba era Pepe Biondi. Así, que algo de clown tenía.

-¿El que es clown es sólo arriba del escenario o se maneja en la vida también así?

-Si ser un clown es tener un punto de percepción especial ante la vida y las cosas que suceden por ahí, sí. Trato siempre de buscar hacia los objetos una mirada diferente o en algún punto crítica si se quiere y plantearme la cosa desde otro punto de vista. Considerando la opinión general o la cosa usada de un punto de vista, y viendo si se puede encontrar otro o varios puntos de vista. Si a eso se le puede decir pararse como un clown, entonces sí.

-El año que viene van a hacer 10 años de hacer el Payaso Gigante, ¿cómo vivís esto de estar haciendo tantos años el mismo espectáculo?

-Está bueno, porque yo aprendí un montón de cosas trabajando y pude conocer muchos lugares de mundo y esto es muy enriquecedor, no solamente como profesional sino como persona. Se conocen muchas cosas, costumbres, tradiciones que de las cuales yo no tenía idea y este trabajo me lo permitió.

-¿Cómo es tu relación con la familia al estar viajando tanto?

-La familia más cercana son mis dos hermanas, que cada una a su vez formó la suya, tengo tres sobrinos, y soy solo girando, trabajando, en este momento estoy sin pareja. Creo que sería más complicado si estuviera con alguien, pero igual hay gente en la compañía que viaja con su familia y cría a sus hijos en la gira, de hecho han nacido unos cuantos niños en estos nuevos años, unos cinco o seis chicos.

-¿Y cómo te manejás con los afectos?

-Yo soy muy apegado a mi familia y a mis amigos, pero por suerte en esta época con el desarrollo de la tecnología se hace un poco más fácil a través de la computadora que te podés ver en todo momento y eso ayuda mucho a mitigar la distancia. Creo yo que si me hubiera tocado hace 20 o 30 años hubiera sido más complicado.

-¿Cómo aprovechás los ratos que estás fuera del escenario?

-Trato de vivir en general (risa).Yo suelo descansar bastante, no es que me despierto a las 7 de la mañana, tal vez a las 9 o 9.30, depende del lugar que vaya. Me gusta salir a caminar un poco la ciudad, a preguntar que hay interesante. Por ahí, no tan relacionada con el circo.

-¿Cómo se vive la situación del país desde lejos?

-Escucho mucha radio de Argentina por Internet, trato de estar al tanto de las cosas que van pasando y trato también de informarme más allá de los puntos de vista de cada medio. Lo que te decía antes de mirar tratando de buscar el punto de vista personal. Y también teniendo en cuenta la historia que he vivido en Argentina cuando estaba allá.

-¿Y cómo ves la situación actual?

-Ahora, la veo complicada un poco. No sé si en ebullición, pero como que las cosas se están moviendo. No estoy en esta moda de querer marcar la cancha y decir si estoy en un lado o en el otro, trato de no comprar eso. Como te decía teniendo en cuenta la historia reciente del país trato de buscarle la lógica y entender por qué pasan las cosas que pasan.

Publicada en la Revista 7 Días, edición 393, 2014.

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Esta entrada fue publicada en 1 septiembre, 2014 por en Personajes y etiquetada con , , , , , .
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