Susana Parejas

Periodista – Editora

“En el cine se te ve el alma”. Natalia Oreiro

La uruguaya habla de su coqueteo con Hollywood. Los diez años de pareja con Ricardo Mollo y “la fecha de vencimiento” del amor. Conversación íntima con una diva de barrio. Por Susana Parejas. Fotos: Nora Lezano.

natalia oreiro

 

Entra al salón palaciego con el cabello castaño alborotado, un vestido digno de cualquier alfombra roja de algunos de los muchos festivales de cine internacionales que la tuvieron como estrella, ceñido al cuerpo, con los hombros al descubierto, el color oscuro resalta su piel blanca, y deslizándose sensual sobre la mesa y sonriendo, dice: “Me pareció divertido ponerme zapatillas”. Todos bajan la mirada a sus pies, que asienten con un movimiento cómplice.

Y, sin quererlo, o sí, con esa elección deja en claro cómo es ella. Diva y chica rea, o mejor, piba de barrio, dos mujeres que conviven en una, pero que saben llevarse bien. Es trabajo pero también es juego. “Cuando hago fotos siento que soy una nena, que vuelvo a robarle los zapatos a mi tía y a mi mamá”, confiesa Natalia. La que puede andar en patas por su casa, calzarse unos stilettos altísimos, o mandarse a hacer zapatos de payaso, la misma que posa con un vestido negro que marca sus curvas latinas en La Mansión del hotel Four Seasons y que, al otro día, abre la puerta de su casa, en pleno Palermo Soho, con una camisa leñadora, unos jeans que le quedan grandes y unos zuecos grises de goma, el pelo recogido, y ni una gota de maquillaje. Parece una adolescente a punto de egresar del secundario, pero no, es ella, la actriz consagrada con varios premios en su haber, la que tiene 33 años y está a punto de estrenar su película Miss Tacuarembó.

–¿Dónde dejó la diva de ayer?

–Soy así en mi vida, como me relaciono con mi familia, con mis amigos, incluso para hacer una nota. Porque yo te podría recibir como ayer, es más, si hubiéramos hecho la nota ayer te hubieras quedado con esa imagen. Pero también soy eso. Y si lo hago es parte de mí, a mí me divierte muchísimo, quizás no me divertiría si en mi vida de todos los días yo fuera así. O si, por exigencia de mi carrera o del afuera, o de la mirada del otro tuviera que estar en mi casa y recibirte con tacos, maquillada. Yo hoy estoy así, tengo un grano acá (señala su cara)… Yo no sé cómo hay que ser, no sé cuál es la forma correcta de ser, la única que conozco es la mía. A veces da miedo ser nosotros mismos con todo lo que implica, con todos los colores y todas las aristas, porque uno siente que quizás lo puedan rechazar si hace algo que lo descoloca al otro. En realidad, si uno tiene ganas de hacer algo lo mejor que puede hacer es hacerlo.

Y lo hace. Se pone cómoda para la charla, se saca los zuecos y cruza las piernas sobre el sofá de pana roja que está justo en el medio del salón de su “oficina” decorada con muebles que remiten a la década del cincuenta. “Me hubiera encantado transitar los ’50 en Hollywood, en ese momento era el despertar de todo, pero acá fueron años difíciles. Yo soy como una barroca del ’50, Norma Aleandro siempre me dice eso. Y en un punto es real”. La charla respecto de esos años deriva en sus diseños, junto a su hermana Adriana, su marca Las Oreiro abrirá un nuevo local en Paseo Alcorta. “La moda es como un bálsamo, es casi un hobby”. De la moda a las cirugías estéticas, un salto casi esperado.

“Yo estoy hecha a nuevo”, dispara Natalia, pero lo remata con un: “No, mentira, nunca me hice nada”, entre risas.

–¿Se imagina cómo se verá dentro de 20 años?

–¡Ay, no, no quiero! Veo mujeres que están arrugadas y son bellísimas, y otras que están arrugadas y son horribles, creo que cada uno crece con la cara que se merece. Si vos fuiste feliz y diste felicidad, te arrugás, todos nos arrugamos, pero como que las arrugas van para arriba. Y hay gente que es muy amargada, en su vida, o muy arraigada, o ha sufrido mucho porque…, bueno eso es inevitable, pero se le nota en el semblante.

Miss Natalia. El jueves 15 en casi 75 salas en todo el país se estrena Miss Tacuarembó, la película dirigida por Martín Sastre basada en una novela del Dani Umpi, los dos uruguayos; el rol protagónico está a cargo de Oreiro, uruguaya también, quien interpreta por primera vez a una coterránea y tocaya: “Natalia”, alguien que siempre soñó ser una estrella y que en su camino, junto con su inseparable amigo Carlos, enfrenta todo tipo de obstáculos que se le imponen, primero en su Tacuarembó natal, y luego en Buenos Aires. Nati compone también el personaje de “Cándida”, una malvada profesora de música.

“La película habla de los sueños, pero también de la amistad, de la comprensión y de la aceptación, o de la poca aceptación”, sintetiza la protagonista que, eufórica, agrega: “Es muy graciosa, la peli tiene momentos de humor y chispa”. También actúan Mike Amigorena, Rossy de Palma, Alejandro Tous, Graciela Borges, Mirella Pascual y Diego Reinhold. El musical con mucho del pop ochentoso, tiene una banda sonora con 10 canciones compuestas por Sergi López, de Miranda!, de las cuales 6 canta la ex “Monita”, incluso un rock “que está buenísimo” compuesto por su marido Ricardo Mollo.”Lo que le pasa a la protagonista, la niña, es lo mismo que me pasó un poco a mí y a muchísimos chicos, que cuando son pequeños primero idolatran a algo que está muy lejos de ser su cercanía. Pero de adulta está frustrada porque nada de lo que soñó cuando era chica se cumplió”, cuenta Natalia. Todo lo contrario a ella.

–El personaje de la película soñaba con ser estrella desde pequeña. Usted, ¿desde cuándo comenzó con ese sueño?

–¿Cuándo fue eso…? (piensa),… ya no me acuerdo.

–¿De chica no soñaba con ser famosa?

–Eso, cuando uno es chico, no lo sueña. Depende del ambiente donde se críe. Cuando yo era chica, era una niña de un hogar de clase media trabajadora con una hermana, con mis padres que no consumían nada. De hecho, es el día de hoy, que ellos, que viven en las afueras de Montevideo, no se enteran de cosas que  hago si no se las comenta un vecino. Y yo tampoco estoy contándole todo eso, pero es sano. Están orgullosos y cuando hay un estreno vienen, pero no compran revistas ni diarios, ni nada. Mi papá era viajante del interior y mi mamá tenía una peluquería, al principio ejercía en el living de mi casa y luego la tuvo en un garaje. Yo sé peinar porque me críe viéndola a mi mamá. Un día voy a hacer una peluquera en cine, en tele, o lo que sea.

–¿Y escuchaba las conversaciones de las señoras?

–No, nunca fui chusma, nunca me interesó lo que estaban hablando las demás, yo veía las novelas. La peluquería estaba en un living muy chiquito, un espejo, un secador, mientras mi mamá peinaba yo miraba “Cristal”, que en la película está muy presente, o “Topazio” con Grecia Colmenares; “Rosa salvaje”, con Verónica Castro, “Nido de serpientes”, una brasileña buenísima. Ahí empezó todo.

–¿Y qué sueño persigue ahora?

–Por mi signo (Tauro) soy muy concreta, pero también muy soñadora. No me divierte soñar cosas que no pueda hacer. Yo sueño algo, pero al mismo tiempo me preguntó si lo puedo hacer. Si es sí, bueno sigamos soñando y hagámoslo. Creo que la lógica es muy importante en las personas. Yo trato de ser una persona muy lógica, quizás mi lógica esté en el Polo Norte en relación a la lógica del otro, pero es criteriosa.

Son su vida. “Soy una chica inquieta, he estudiado boxeo, trapecio, tela, aro, tango, o decime qué querés y veo si lo puedo sacar y lo hago. Yo me trepó a la araña, camino por los techos, y eso para un actor es formidable”, afirma la multifacética Natalia que, desde que terminó su personaje de “Monita” en “Sos mi vida”, se abocó de lleno al cine. Recientemente estrenó la película Francia, del uruguayo Adrián Caetano. Pero además filmará antes de fin de año Mi primera boda, con Ariel Winograd y otra con Caetano, que se titulará Mala. “Dependiendo del personaje aprovecho esos momentos libres que tengo en las filmaciones para concentrarme, o relajarme porque el cine es el arte de la relajación, porque se nota en todas las áreas. Pero en el cine se te ve más el alma,  está más expuesta que en la televisión. Y si uno no está relajado, pero a mi me interesa la construcción del cine como estructura, me gusta entender de iluminación, sobre la composición, la narración, y voy imaginando cómo lo haría yo. Me divierte mucho hacerlo”.

–¿Está con ganas de dirigir?

–Hoy no me veo como directora, pero en algún momento, no sé cuándo, no tengo idea, me gustaría poder hacer algo desde la dirección. Pero hoy no sabría cómo hacerlo, ni qué contar. Es probable que algún día quiera hacerlo porque me tira más allá de la actuación, es muy interesante estar detrás de cámara.

–¿Va a hacer televisión el año que viene?

–A lo mejor hago tele el año que viene, y si no el otro. Tampoco quiero estar aferrada, ni colgada de eso. A mí me hizo crecer mucho. Me gusta la tele, ojo. Ni estoy ni cerca de renegar de ella, porque además la he disfrutado mucho cuando he tenido un buen personaje.

–¿No la tientan con buenos personajes?

–Siempre me llaman de distintos lugares o en distintos tiempos, pero no piensan en mí para diferentes personajes. Tengo posibilidades de trabajar en televisión, pero siempre Adrián (Suar) es el único que me ofrece cosas distintas. Desde que terminó “Sos mi vida”, pensó para mí proyectos divinos, pero que yo no pude hacer, porque no tenía ganas o no tenía tiempo, porque no estaba preparada o porque estaba muy cansada.

–¿Y Hollywood puede esperar?

– A mí me da un poco de calor la palabra “Hollywood”. Hay momentos que me pesa cuando ponen “se va a Hollywood”, yo no me voy a ningún lado. Porque quedé en un par de castings, o en uno específico, pero para una película independiente. Desde que decidí hacer Miss Tacuarembó tardé 5 años para que se concretara y desde hace 10 años que está la idea del libro. Pero esta peli es independiente, enorme, americana…, pero independiente, qué sé yo cuándo va a salir y se me pone el rótulo de “ya se va a Hollywood”, pero no sé, a lo mejor cuando salga yo estoy haciendo otra cosa.

Enamorada y feliz. Su relación con Ricardo Mollo cumplirá 9 años en noviembre, una pareja que sigue unida a pesar de todas las separaciones que se le adjudicaron. “Los rumores van ligados a la exposición. ¡Las veces que me han pasado esas cosas!, qué casualidad, estoy en televisión. ¿No te parece llamativo?, a mí me resulta llamativo”, dispara Natalia cuando se le pregunta cómo vive cada oleada de rumor.

Ella lo acompaña en los momentos importantes y los paparazzi la captan entre bambalinas en algún recital de su marido, pero preserva su intimidad a toda costa, no quiere contar detalles de su vida con Mollo, “aunque él no lee las revistas”. Pero puede decir que está enamorada, que ama y admira a Ricardo y no sólo delante del grabador, lo puede proclamar en el mismísimo living de Susana Giménez. Su maternidad es otro de los temas que no escapan a las preguntas, “tengo ganas de tener ganas de ser mamá”. Fin a la cuestión.

–Leí que para usted “todo tiene fecha de vencimiento”. ¿Cómo hace para que el amor no la tenga?

–Lo que no tiene fecha de vencimiento son los sentimientos. Lo maravilloso del amor es estar enamorado, uno tiene la fantasía de que sea con la misma persona todo el tiempo, pero en realidad lo que es para siempre es el sentimiento por alguien, el amor. Hay gente que se frustra demasiado cuando las cosas no son como las soñó, o que siente que hay un solo camino que te va a llevar a la felicidad. No importa el camino que tomés, lo importante es que vos sepás adónde querés ir.

–Para cerrar, le hago la pregunta del millón. ¿Es feliz?

–Sí, yo soy una persona feliz. Hay días que estoy re cansada o de repente le pasa algo triste a alguien cercano, pero yo soy así. Creo que es una manera de ver la vida, porque hay gente que no le gusta ser feliz, o no le gusta pasarla bien. “Pero si la estás pasando bien”, le decís, y ” no…, pero en realidad”, siempre le encuentran algo. Pero la felicidad depende de uno. Hay gente que se nubla y no ve nada y cree que la vida es de una sola manera. Y mirá que yo también he tenido momentos malos, si yo tengo que ser sincera tengo más que agradecer que otra cosa.

Peinó: Margarita para Estudio Lamensa; Maquilló: Sebastián Correa; La Mansión del Four Seasons Hotel Buenos Aires, Cerrito 1455, Recoleta.
http://www.fourseasons.com.; Agradecimiento: Gabriel Oliveri.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Información

Esta entrada fue publicada en 20 mayo, 2013 por en Personajes y etiquetada con .
A %d blogueros les gusta esto: