Susana Parejas

Periodista – Editora

Cuidar el bosque

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Está en camino la formación del Parque Nacional “La Fidelidad”, en el Chaco, el primero creado por suscripción pública. De qué se trata este proyecto y cómo se trabaja para preservar el ecosistema menos protegido de la Argentina. Fotos Gentileza Banco de Bosques

Manuel Roseo nunca imaginó cuando compró, a principios de los ’70, junto con su hermano Luis, las 248 mil hectáreas de la estancia “La Fidelidad”, que esa tierra casi virgen sería la causa de su muerte. Mucho menos podría imaginar que su muerte sería violenta y que su caso saldría en todos los diarios como un claro ejemplo de lo que la codicia desmedida puede truncar. Lo que jamás imaginaría es que su muerte, aun plagada de horror y desolación, sería el desencadenante de una historia de lucha por la preservación de la naturaleza. Tal vez, su alma todavía vague entre los algarrobales y el agua marrón del Teuco, nombre que el Bermejo toma en esa inmensa zona del Chaco, inmensidad que nunca sintió como un lugar para vivir. Pero, esto nadie lo sabe, lo cierto es que su cuerpo fue encontrado el jueves 13 de enero de 2011 en una habitación de su casa en la calle España 365, Castelli, a unos 80 km de la estancia, y también habían asesinado a su cuñada Nelly Bartolomé. Lo habían golpeado y asfixiado con una bolsa de plástico y le habían robado sus títulos de propiedad. Manuel tenía 75 años. Raúl Menocchio fue acusado del crimen; para fines de agosto se espera la sentencia del jucio.

Cuando los hermanos italianos Roseo compraron la estancia, planeaban eliminar el bosque y transformar a “La Fidelidad” en un proyecto agrícola-ganadero como tantos en la zona. Su hermano Luis era el más ducho en esto, pero muere de cáncer en 1984 y él se queda a cargo de ese enorme imperio verde, algo que no sabía manejar. Manuel era totalmente distinto a su hermano, le gustaba armar motores y no quería convertirse en empresario. Cerró la propiedad, la cercó, no hizo más que sacar algo de algarrobo y eso fue todo, fue casi una especie de parque nacional de facto. A pesar de que la compra de “La Fidelidad” lo convirtió en el propietario de la estancia más grande del norte, vivía como cualquier peón de sus campos. Tenía un Jeep modelo ’67 y manejaba un pequeño aserradero en Castelli, su principal medio de subsistencia. Un millonario que no se daba ningún lujo, ni ostentación, más bien tosco y de pocas palabras. El aserradero funcionó con árboles talados en “La Fidelidad”, pero nunca a gran escala como para comprometer la biodiversidad del sitio. Así, la inmensidad de su estancia tuvo una protección muy fuerte. Cuando empezó a avanzar la frontera agropecuaria con una importante actividad de cacería, muchos animales se concentraron ahí. Sin proponérselo, los hermanos Roseo protegieron la biodiversidad de un sitio clave para la naturaleza argentina.

Luego de su muerte, muchas personas, ONG e instituciones que tienen que ver con el mundo de la conservación y la protección ambiental se movieron rápidamente con la intención de que ese lugar fuese resguardado legalmente. “Por suerte, esa reacción rápida logró bloquear intentos de usurpación de La Fidelidad, y también mover la agenda política en la provincia del Chaco y eso generó que la Legislatura chaqueña aprobara una ley en diciembre de 2011 que la declara de interés público, sujeta a expropiación con destino a parque nacional. Y, además, aprobó una segunda ley que crea un fideicomiso en el Banco del Chaco con destino bloqueado a la recaudación de fondos para la compra de las tierras que están del lado chaqueño, que son 148 mil hectáreas”, explica Emiliano Ezcurra, director de Banco de Bosques.

Esto marca la gran diferencia de la creación de La Fidelidad con respecto a otros parques nacionales de Argentina. “Éste va ser el primer parque nacional de la historia argentina con suscripción popular. Es una figura totalmente inédita que este gobierno ha permitido generar con la aprobación de esta ley, la primera vez que la gente va a poder ser un poquito Perito Moreno, que fue el primer donante de tierras a la Nación Argentina; hoy todos pueden hacer lo mismo”, señala Ezcurra. Para esto se acepta la donación de dinero (una hectárea son 600 pesos, aproximadamente), el dinero recaudado se destina a un fideicomiso. La cifra a la que hay que llegar es de 65 millones de pesos y el plazo que rige al momento es diciembre de este año. “Hoy estamos en más del 20% pero con fondos del exterior reforzando esto bastante, lo que hace falta difusión”, reconoce el director del Banco de Bosques. También, empresas intervienen en la formación de este parque nacional, por ejemplo, Aguas Danone lo hizo a través de una novedosa campaña de marketing de causa mediante su marca “Villavicencio” que contó con la participación de Banco de Bosques: se salvaron 4.700 hectáreas. “La Fidelidad resguarda una de las últimas porciones del bosque chaqueño argentino en buen estado de conservación, sin pobladores adentro y con una historia de uso humano moderada en comparación a otros sitios del chaco argentino, por eso es necesario hacer un parque nacional”, asegura Verónica Quiroga, doctora en biología del Instituto de Biología Subtropical (IBS) Conicet /CeIBA.

El juez que entiende en la causa de la sucesión de Manuel Roseo no ha dictado quiénes son sus legítimos herederos a quienes corresponda la venta de la tierra. Hay tres posibles, Esther Franchini, que dice haberse casado con él en 1973, los sobrinos de Italia, y los hijos que tuvo con Nélida Cuellar: Emanuel Roseo Cuellar (10 años) y Lucía Manuela Roseo Cuellar (19 años),

En Argentina, hay 39 parques nacionales, de ésos, 7 parques nacionales se crearon por donación privada. “No hubo necesidad de comprarlos, porque se lo regalaron, el primer caso fue el Perito Moreno y luego hubo 6 casos más, de esos casos, cinco fueron extranjeros que donaron en Argentina, Douglas Tompkins acaba de donar el segundo. El Parque Nacional Iguazú, en el año 34, fue comprado por el Estado, mucha gente piensa que las cataratas del Iguazú siempre fueron Parque Nacional, pero en realidad eso era de un señor que tomaba el té mirando la Garganta del Diablo porque era de él. El sistema que heredamos nosotros de Perito Moreno permite que el Estado nacional, ante sus joyas naturales, pueda consagrarlas al patrimonio de toda la nación y las generaciones futuras”, asegura Ezcurra.

Ecosistema en peligro. Quebracho colorado, quebracho blanco, palo santo, goma brea, palo cruz, sacha sandía, algarrobo, son algunas de las especies que forman el bosque llamado “El impenetrable”. A pesar de que muchos piensen que este adjetivo se deba a la frondosidad del mismo, no es así, ya que se trata de un bosque bastante abierto. El nombre surgió por la falta de agua del lugar. Cuando los españoles intentaban subir por el monte desde Santiago del Estero se encontraban con que había grandes extensiones sin agua, algo que creaba la incertidumbre para continuar la travesía. “Ahora ya no es más impenetrable por ese motivo, pero le quedó el nombre”, explica Ezcurra acerca de esta región, de alta biodiversidad dentro de la Eco-región del Gran Chaco Americano. Es el segundo bosque de América luego del Amazonas y el bosque subtropical seco más grande del mundo. Se extiende por Argentina, Paraguay, Bolivia y Brasil. En Argentina este ecosistema, que contiene el 62% del total del Gran Chaco, viene sufriendo un proceso agudo de degradación producto de la tala indiscriminada y la expansión de la frontera agroindustrial. Esto genera, además de pérdida de biodiversidad, grandes cantidades de emisiones de gases de efecto invernadero y agudiza procesos de pobreza y exclusión social. La UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza) establece que los estados tienen que proteger entre el 15 y el 20% de cada ecosistema. “Salvo el bosque andino patagónico, que tiene una extensión bastante interesante dentro del sistema nacional de áreas protegidas: el 35% de esa superficie, lo cual supera holgadamente la recomendación internacional. Pero en el Chaco estamos en 3, en la selva paranaense estamos en 6 o 7, la selva de yunga, el espinal está muy mal, el pastizal pampeano, también. Diría que Argentina, de la cintura para arriba está muy complicada en cuanto a la protección de sus bosques nativos, y además de estar complicada están desapareciendo rápidamente, o sea que por un lado tenemos poca superficie protegida y, al mismo tiempo, la que nos queda la estamos perdiendo rápido”, advierte Ezcurra.

El Gran Chaco se encuentra en estado delicado porque paralelamente es el bosque menos protegido y el más amenazado: desaparecen unas 20 canchas de fútbol por hora de superficie de bosque chaqueño. Según los expertos es urgente salvar los sitios mejor conservados para asegurar el “Arca de Noé” de la biodiversidad chaqueña: La Fidelidad es el mejor sitio para comenzar.

Biólogos en acción. La bióloga Verónica Quiroga coordina una de las investigaciones sobre diversidad, ecología y conservación de grandes y medianos mamíferos que se están realizando dentro de la estancia. Este relevamiento lo están llevando adelante desde el CeIBA (Centro de Investigaciones del Bosque Atlántico) y el IBS (Instituto de Biología Subtropical de la UNaM y Conicet), con la colaboración y financiamiento de la Dirección de Fauna, Parques y Ecología del Gobierno del Chaco y con el apoyo logístico de CLT (The Conservation Lund Trust). Gabriel Boaglio la está ayudando con la realización de los muestreos junto con todo el equipo técnico y profesional del CeIBA/IBS/Conicet. Hasta el momento llevan casi 9 meses de relevamiento a campo con cámaras trampa (un sistema de fotos que se acciona ante el paso del animal), con más de 60 estaciones de muestreo instaladas en diversos sitios de la estancia y con la participación de más de 10 investigadores ayudando en el trabajo de campo y/o procesamiento de datos. “Nuestra tarea es identificar las áreas prioritarias para la conservación de mamíferos dentro de La Fidelidad, determinar la riqueza de especie y el estado de conservación de sus poblaciones, además de recomendar medidas de manejo y conservación del futuro parque nacional. Nuestro estudio tiene particular énfasis en yaguareté, puma y sus presas, ya que venimos estudiando estas especies en el Chaco argentino desde hace casi 10 años”, explica Quiroga.

Hasta hace unos meses estaba permitido un campamento base de biólogos y científicos dentro de “La fidelidad”, pero en este momento sólo están autorizados a entrar a revisar nuestras cámaras trampa dos días por mes y sin poder pernoctar dentro de ella. “Esto no es suficiente para poder llevar adelante un monitoreo en investigación del nivel que amerita semejante ecosistema. Así como tampoco es suficiente para controlar la cacería furtiva, que los guardaparques sólo puedan ingresar tres veces por semana a la estancia. Lo más importante sería destacar la urgencia de que se cree el Parque Nacional, que el gobierno se comprometa a hacerlo realidad antes de fin de año”, advierte la bióloga.

Todos los expertos consultados coinciden en que sería fundamental que la provincia de Formosa se sume a esta iniciativa y declare parque nacional las 150 mil hectáreas del lado formoseño, para no sólo tener un parque nacional creado por la gente, sino, además, que sea biprovincial. Como Parque Nacional “La Fidelidad” puede ser un motor de la economía local a raíz de ser un sitio con un alto potencial para generar eco-turismo de calidad internacional.

Publicada en Revista 7 Días – Diario Tiempo Argentino 25-8-2013

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Esta entrada fue publicada el 29 julio, 2014 por en Medio Ambiente.
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